Los diarios titularon "Presunto parricidio en Adrogué"
Estaba por salir de la oficina cuando la secretaria del Gerente, su actual amante, lo llamó por teléfono:
-Hola, ¿Quién es?- dijo Carlos, aunque ya había leído el nombre en la pantalla antes de atender.
-Hola Chuchi, soy yo, la Mary. - dijo la voz siliconada que no sólo salía del parlante sinó que también entraba por la puerta de la oficina, desde el pasillo, donde había una rubia teñida, algo jobata, a la que Carlos había estado mirando, escondido atrás de la persiana americana de su oficina.
-Hola bombón -le dijo apurado- ya estaba saliendo, hoy la autopista va a ser un quilombo y ya sabés cómo se complica si llego tarde a casa, ¿Qué querés ahora?
-¡Le estabas mirando el culo a esa pendeja de nuevo! Me di cuenta de que no me querés más vos, sólo te interesan mis petes, ¡Ya ni las tetas me tocás, Carlos! -y sin mediar más palabra, cortó y se fué ofendida, antes de que Carlos pudiera hacer nada, y se quedara mirando el celular, como si ver la pantalla que decía que decía Fin de la comunicación - La Mary - 00:43 le sirviera de algo.
Carlos no supo que hacer, aceptó que no podría alcanzarla y conseguir que lo perdonara antes de que se hiciera tarde para llegar a su casa, y si su esposa se enojaba tendría que esperar un més para empezar a levantarse a Gimena, la peticita culona de la oficina que le venía gustando desde que empezó a trabajar como secretaria de Nacho, su compañero de Accenture.
Carlos llegó cansado ese día a casa y le dijo a Estela que no lo levantara hasta la hora de comer, saludó a Mati con un beso en la frente y se fue al sobre. Puso la tele y miró un rato a Sabrina Sabrok hablar sobre las ventajas de la baba de caracol y el psicoanálisis cognitista que le habían hecho en la playa de Cancún. Se acordó de la Mary, que le había hablado de arreglar el sorteo de fin de año y ganarse el viaje, quería hacerle un pete al gerente para ver si lo convencía.
La Mary era medio vieja y le faltaba un diente, pero ahora encima estaba enojada con él, no iba a ser fácil que lo perdone, y probablemente la iba a tener que llevar a comer a Puerto Madero (que a ella le gustaba tanto), pero ya había tenido que pagar $300 del arreglo del auto, ¡Iba a tener que esperar 2 semanas a cobrar! Con tarjeta imposible, porque Estela revisaba el resumen, así que por lo menos 2 semanas sin coger. Gimena tampoco era tan rapidona, así que tampoco, y Estela hacía ya 2 meses que le decía que estaba indispuesta, bah, en realidad le decía que tenía un descalabro hormonal por la menopausia y que le venía todo el tiempo, pero él ya empezaba a sospechar.
Carlos se quería matar y repensaba claramente en todo: ya no es novedad que Estela tenga amantes, Mary es una histérica y Gimena me parece que es religiosa, odio mi trabajo en Accenture, me hacen gritar todo el día y la computadora del trabajo se cuelga todo el tiempo, lo del viaje a Europa se cayó, se lo dieron Nacho, el jefe de Gimena, porque él había estudiado en la Universidad del Salvador y porque tenía "contactos" allá. Carlos se sintió un inútil, se sospechó desperdiciando su vida, se acusó de incapaz. Carlos no quería seguir viviendo así, pensó en su familia: El síndrome de Mati estaba avanzado, le quedaban mas o menos 2 meses, y su hija mayor, Andru, ya no le hablaba y había hablado varias veces de matarlo, ella se la pasaba escuchando "Cortapescuezo", un tema de Pez, que se trataba de una nena que les cortaba las cabezas a sus padres. Ella tenía 14 años, ya seguramente se drogaba. Igualmente Carlos pensó que ella era la única que lo quería, porque si bien estaba pasando por una fase un poco terrible de su adolescencia, él también la había pasado en su juventud y sabía que ella también estaría necesitando hablar con su papá.
Faltando todavía media hora para la cena (en general cenaban a las 10, mirando a Tinelli), Carlos se levantó y subió la escalera del cuarto de Andru, entró y la vio en la cama, tapada hasta arriba de la cabeza, escuchando Nirvana en el discman y tocando con una mano el póster de Kurt Cobain que cubría gran parte de la pared de su cuarto.
-¡¿Qué querés, papá?! ¡Andate, ya te dije que no podés entrar acá sin golpear!
-Quería hablar con vos Andru, perdoname que entré ahora, pero necesito alguien que me escuche, y tu mamá salió.
-¡La puta madre! -Andru lo miró fijamente- ¿Qué pasa?.
-Necesito saber si me querés
-¿Si te quiero? ¿Pero que clase de pregunta es esa? Obvio que no, si sos una mierda que nunca me deja salir cuando quiero, si no me dejás verlo a Gabriel y no sé porqué el otro día me revisaste la mochila cuando volví de lo de Pili.
-Tenés razón, la verdad es que te estoy tratando muy mal últimamente, yo pensé que te estaba ayudando, pero hoy me acordé de cuando yo era chico, que sufría igual que vos cuando mi papá no me dejaba salir.
-¡La puta que te parió, viejo! ¡Andate a la reconcha de la lora! ¡No te quiero ver nunca más es mi puta vida! Si todavía no te maté es porque no estoy segura de poder quedarme con la casa.
-¿No existe la posibilidad de que me quieras alguna vez?
-¡No! - dijo ella, y le revoleó uno de los porta CD.
El golpe en la cabeza fue como un disparo: Andrea tampoco lo quería, así que bajó la escalera, fue la cocina pensando que nadie creía que él fuera un buen tipo, ni la Mary, ni Gimena, ni Nacho, ni Estela, él mismo ya no estaba seguro. Mati sí lo quería, pero era un dolor tan fuerte. Sacó el arma de arriba de la heladera, fue al balcón, gritó:
-¡La puta madre, la vida no tiene sentido! -Y se disparó, su cuerpo quedó colgado de la baranda del balcón y el arma cayó al patio de los López.
Estela, que venía por la calle, escuchó el disparo y vió el cuerpo, pero le faltó el instinto para contar los pisos y verificar que era el suyo, entonces se apuró a entrar al edificio y se cruzó con Andru, que salía en busca de ayuda (hubiera llamado al 911, pero hacía ya un mes que no tenían teléfono y su Motorola C115 estaba sin carga, no se animó a tantear el Nokia 5200 del padre.
-¿Qué pasó? -Exclamó Estela, casi desgañitándose.
-¡Papá se mató, ma! Papá se mató -gritó Andrea, que estaba llorando y apoyó su mejilla en el pecho de la madre.
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