domingo 8 de noviembre de 2009

Futuro


Dirección orgánica, collage 2009

Ultimamente tengo ganas de escribir. Escribo en el subte, en una libretita que compré para eso. Escribo en la compu: un poquito en twitter, algunas reflexiones en el bloc de notas y comentarios en blogs ajenos. Sin embargo hace tiempo que no publico aca.

El tema sobre el que tengo ganas de escribir hoy es el futuro, ese universo incierto del que se dicen tantas cosas.
Desde muchos lugares se enuncian predicciones: desde las deducciones de la lógica en los experimentos científicos, desde los modelos matemáticos de la predicción del clima, desde la acción política y la dirección de la opinión pública, desde la teología, desde la familia con las recomendaciones, desde la escuela y el trabajo, con los ciclos anuales y los objetivos lejanos.
Esto nos deja con una ensalada de cosmovisiones contradictorias y resulta difícil esclarecer quién puede tener razón y hasta dónde confiar en las predicciones. Acentuado por el hecho de que el mundo tiende a cambiar, las teorías tienden a estar erradas y la gente suele decir muchas boludeces (y yo no soy la excepción).

¿Cómo planificar años enteros sin tener claro qué va a pasar mañana?
¿Hacia dónde ir?

Cuando un plan se ejecuta sobre un contexto cambiante es el medio el que termina determinando el fin. Quizás esto signifique que la única forma de estar seguros del resultado de nuestras acciones sea no hacer nada, quizás por eso está tan abandonado este blog, quizás por eso no puedo prometer cuándo será el próximo post.

3 personas dijeron algo:

Romina Andrea dijo...

Se dice que para pensar un futuro hay que imaginar un presente más o menos constante. De este modo, suponemos que mañana va a ser más o menos parecido a hoy.
Lo cierto es que lo único que conocemos de manera directa es el presente, que se va convirtiendo en pasado con cada instante que pasa. El presente es tan escurridizo como un poco de agua entre nuestras manos. El presente no es constante, sino es un instante que deviene.
Estamos atrapados entre un pasado que ya fue, y un futuro que nunca será. De ésta diferencial surge el ahora que nos resulta imposible precisar.
A partir de saber esto podemos: o quedarnos sin hacer nada, o hacer "como si" existiera un mañana y pudieramos predecir cómo será.
Yo prefiero la segunda opción. Sólo así podemos construir un presente más o menos constante.

Faras dijo...

Construir esa simulación de confiar en un futuro requiere creatividad, y como el cambio es constante, requiere creatividad constante.
Es muy fácil estar confortablemente adormecidos y creer que el futuro de hoy es el mismo futuro de ayer.

También se puede hacer las cosas sin estar seguro de qué efecto tendrán, sabiendo que casi todo intento será en vano, pero que intentar es la única forma de cambiar algo.

Quizás sería mejor si estuviéramos acostumbrados al vértigo y no necesitáramos construir un presente constante.

ru pa dijo...

hola voy a ensayar una idea chiquita, quizas me ayuden a completarla o desechar. digamos que nos sentimos tan pequeños o nuestra desvalorizacion es profunda por efecto de la masividad y el mediatismo que se yo, o etc... el caso es que no valorizamos lo suficiente la posibilidad de la influencia social de nuestro deseo individual y tampoco vemos que el tiempo no es real y por lo tanto no nos damos cuenta que nuestro deseo para el futuro puede ser presente y que podemos ensanchar el presente como sugiere romina andrea y que en ese devenir creativo , vivencial, la consecusion de ese futuro se de en un ahora .
supongamos que todo es una confusion valores y medidas de una cultura hecha para el poder y la envidia y no para el amor y la virtud lo que pondria quizas los valores y medidas en su lugar .
disculpen si la poca fe en mi, no me deja explicar mejor.